Encuentro en Perfil de hoy una interesante nota de la socióloga y especialista en consumos culturales, Ana Wortman analizando la impronta que ha establecido Marcelo Tinelli y su ciclo Show Match, el programa más visto de la TV argentina.

Foto Perfil.com

Más allá de los gustos personales y de las reacciones antagónicas que provoca el programa de Tinelli (es común escuchar “la gente mira lo que la TV propone” o por el contrario “tal programa existe porque el público lo mira”), me quiero centrar en dos ideas vertidas por Wortman, relacionadas a la comunicación y la cultura:

La socióloga se pregunta si latinellización”:
“¿Es un nuevo concepto massmediático? ¿Formará parte de alguna nueva teoría de la comunicación?”
Y añade:
“¿Cuál es el poder que posee Marcelo Tinelli desde hace más de 15 años, que lo lleva inclusive, a adjetivar la cultura argentina? ¿Qué valores encarna?”

Varias preguntas no menores. Pese a las críticas de gran parte del ámbito educativo y cultural respecto de lo que muestra Show Match cada noche (ver videos), lo cierto es que desde hace más de 15 años este producto continúa vigente y, pese algunos picos descendentes, el público sigue consumiendo lo que Tinelli propone.
No es descabellado pensar en la “tinellización” de la TV, cuando vemos que media docena de programas copian el formato, el estilo del conductor es imitado hasta el hartazgo y otros tantos repiten a toda hora las imágenes de lo que sucedió la noche anterior en el programa.
Tinelli ha implantado un estilo pero, ¿puede esto servir para analizar y entender a los medios actuales y sus audiencias? ¿Se pueden estudiar los hábitos del público dejando afuera el público que ha consumido, primero Video Match y ahora Show Match?. A esta altura parece imposible.

Y aquí es donde Wortman redobla la apuesta, se arriesga y habla de “tinellización” como un nuevo concepto comunicacional que podría exceder el análisis de los medios y traspolarse a la cultura en general.

El planteo es si el estilo que propone el conductor y sus programas ha dejado su impronta y ya forma parte de nuestra cultura. Luego cabe preguntarnos si, ¿somos así realmente los argentinos? No lo sé, pero es posible. Es claro que cuando hablamos de una cultura argentina, de nuestro tradicional estilo europeizado estamos hablando de tiempos de antaño. La realidad es que hoy somos una cultura cuyos poros abiertos permiten que corrientes culturales diversas nos atraviesen, impregnándonos de variados gustos y costumbres de consumo.

De mi cosecha son las reflexiones anteriores pero vale la pena leer la nota completa de Wortman que se explaya en el aspecto social y cultural de los últimos años.

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