Furilo traduce una serie de razones que apunta el sitio Groundsell en relación al uso que le damos a las redes sociales. ¿Por qué participamos en esa maraña ditribuida de sitios sociales?, es la pregunta. ¿Lo sabemos realmente?

Si bien estoy de acuerdo con gran parte de los siguentes postulados, y asumo que soy usuaria de algunas de las redes más populares, pienso que a veces debemos frenar un momento y hacer alguna observación crítica del uso que le damos a los sitios sociales.

Es que por momentos, creo que estamos perdiendo el rumbo en relación a todas las herramientas de conexión social-virtual que hay (y cuántas más se gestan cada día!). Realmente, ¿es necesario “estar” y participar de ellas?. Cada día más y más gente se registra en Facebook, por ejemplo, pero no entiende para qué sirve la aplicación o para qué le será útil.

El mero uso, como elemento de entretenimiento a veces resulta contradictorio ya que la participación demanda una atención que no siempre podemos brindar y termina siendo un factor de presión que se suma a la lista enorme de tareas obligadas que tenemos que ejecutar cada día.

Por otra parte, algunas de las ventajas, pueden terminar considerándose desventajas. Por ejemplo, uno de los tips típicos para promocionar una red social es que son espacios donde hay lugar para encontrar nuevas amistades. Sí, es cierto, aunque me pregunto si eso no se traduce también en cierta banalización de las reales relaciones interpersonales.

Sin embargo, también creo en la enorme utilidad de estas redes a la hora de crear de manera colectiva, de promover el trabajo colaborativo y en conjunto. Creo que allí radica su gran virtud. En mi caso, no creo el poder divertirme o entretenerme con estos sitios, aunque sí los considero ideales para generar espacios que fomentan el desarrollo y la aplicación de ideas nacidas  a partir de varios autores.

No pretendo hacer ningún análisis profundo, éstas, son sólo preguntas que me hago a mí misma cuando cada día me logueo y miro a través de esas pequeñas ventanitas virtuales que me muestran lo que está pasando en muchos mundos paralelos ( tantos, como personas estén participando).

Participación de las redes sociales 

  • Manterse al día con los conocidos: las aplicaciones sociales sirven de soporte a la extensión de las interacciones con tus amigos/familia. Hay algunas interacciones que son mucho más eficientes estando en red (el ejemplo más obvio, compartir fotos: es mucho más sencillo enviar un email o subir las fotos a Flickr que hacerlas llegar de forma física a unos amigos a los que ves de forma esporádica).
  • Hacer nuevos amigos: si estás leyendo esto seguro que tienes historias personales de nuevos amigos que has hecho a partir de Internet, o relaciones que se han consolidado o ampliado online a raiz de un encuentro offline. Según datos de Forrester uno de cada cinco solteros online ha utilizado algún servicio de dating durante el último año. Sería interesante conocer cual es el porcentaje de solteros :)

  • Presión de tus amigos para participar: o el efecto red. Si algunos de tus amigos usan un servicio online, hablarán de él, algunas conversaciones cotidianas tendrán como base cosas que han ocurrido online, por lo que te sentirás excluido y automaticamente tendrás necesidad de entrar. Nos daría para otro post el analizar como un servicio online puede llegar a este punto como estrategia para crecer.
  • Paying it forward (¿ayuda para la traducción?): si un site te resulta útil y el contenido ha sido contribuido por personas como tú, te sentirás impulsado a contribuir con tu granito de arena: es el impulso altruista. Caterina Fake -creadora de Flickr- lo llama “la cultura de la generosidad”. La gente quiere ayudar.
  • El impulso exhibicionista: a determinada gente le gusta exhibirse en público.
  • El impulso creativo: Si eres un creador (fotos, textos, videos, etc) te gusta que tus creaciones tengan público.
  • El impulso validador: participar en espacios públicos te da una reputación como experto en el tema en cuestión.
  • El impulso de la afinidad: como animales sociales que somos tenemos una necesidad de estar integrados en grupos. Además de la familia y amigos, que son dos grupos circunstanciales (no los elegimos, nos vienen dados), nos integramos en otros grupos por las aficiones que tenemos: los colegas del futbol, con quien vas a los conciertos, con los que vas a ver exposiciones… Los intereses compartidos crean conexiones.

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