Cuando leí este post de Diego Graglia, vinieron a mi memoria muchos recuerdos relacionados a mis inicios en el periodismo. Él lo llama “melancolía profesional” y tiene que ver con aquellos primeros tiempos cuando la ansiedad y la emoción por trabajar en este oficio se sentía todos los días. Entradas y salidas de la redacción para buscar una nota y volver a escribirla, la observación de la calle, y más aún, luego ver el artículo publicado en el papel al otro día. En un comentario que le dejé a Diego -que hoy trabaja como coordinador editorial de la revista Gatopardo-, le decía que yo tengo enmarcada mi primera nota publicada en un medio nacional, pero que archivo muchas publicaciones en papel para las que escribí notas. Ahora me acabo de dar cuenta que no hago lo mismo con los artículos publicados en soporte digital.

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Este recuerdo me hizo repreguntarme varias cuestiones, ¿hoy se vive el periodismo de la misma forma? ¿con la misma intensidad? y por otra parte, ¿el periodismo digital provoca el mismo estímulo? Quiero decir, la emoción sentida cuando veíamos -o vemos!- una nota publicada , con tu firma en el papel, ¿se traslada a la nota publicada en la web?

La posibilidad que tenemos hoy los periodistas de escribir a diario, lo que tenemos ganas y en nuestro propio medio, está envuelto en un halo de libertad impensado para tiempos anteriores, pero me pregunto si esto no ha provocado cierto desencanto a la hora de sentir la satisfacción de publicar.