Hace algunas semanas, les conté sobre mi lucha para que de una buena vez Speedy me conecte el servicio de ADSL que pedí a hace un par de meses. Agotada de los reclamos y las insistentes llamadas, para mi sorpresa el martes 27 recibo un mail del departamento de Prensa de Telefónica, donde me decían que habían leído mi post con el reclamo y quería comunicarse conmigo.

Esta claro que automáticamente llamé y le expliqué a la persona que me estaba contactando todos los pormenores del desencanto speediano a la hora de obtener el servicio. Adicionalmente, a todo lo que ustedes sabían, se sumó que esa semana me llegó la nueva factura cobrándome los cargos de uso del servicio de febrero, marzo y adelantando abril, por algo que jamás usé!

¿Cómo termina el cuento? Este sábado finalmente, vino un técnico a entregarme e instalarme el módem. Debo decir que ahí no terminó la novela porque estuvo más de una hora intentando hacer funcionar el servicio y tuvo que irse dejándome con todo el aparatejo sin andar. Anoche… casi por obra y gracia del aburrimiento, toqueteando la PC logramos descubrir que había que destildar algunas opciones de Firewall o algo así que mágicamente hicieron conectar el servicio.

Debo reconocer y agradecer que alguien en Telefónica leyó mi post y se puso las pilas para darme solución al tema. El punto es que no debería suceder así. ¿Cuántas personas estarán en mi misma situación y no tienen un blog (sí, pueden abrirlo y de hecho alguien dejó en los comentarios la dirección de un foro de quejas) para hacer público el problema?. De hecho recuerdo un caso similar que vivió Guillermo de Sin Serif por la compra de unos zapatos Bensimon y también a través de su blog su historia tuvo un final feliz.

El punto principal, radica en que si solicitamos un servicio y lo pagamos, simplemente…debería funcionar.

Por otro lado, después de reconocer que durante el último año el uso de banda ancha creció un 61% !!!!, es hora que las demás empresas de Intenet inviertan y extiendan su servicio a otras zonas de la ciudad y el país. Así cada usuario tiene la libertad de elegir y cambiar cuantas veces lo considere necesario de acuerdo al funcionamiento de lo que contrató.

En fin, capítulo uno “Dando de alta el servicio” esta cerrado. Ahora vamos por el siguiente, “Que me descuenten lo que no usé”.  :)