Como ocurre en otros ámbitos de la comunicación, más propios de la televisión y del espectáculo, pero a la red local también le llegó el turno de la farandulización. No es la primera vez que escucho críticas sobre esto. Hace un tiempo me quedó un post a medio armar que se refería a las rabietas de algunos “viejos bloggers” (aquellos provenientes del sector informático o de la programación) que tuvieron oportunidad de trasformar sus clásicas páginas personales en semilleros de blogs, hacia los “nuevos bloggers” (aquellos que, a partir de la aparición de Blogger o Live Journal o Movable Type) decidieron ponerse a publicar, o generar contenidos, amparados por la facilidad del uso de las plataformas.
La idea de aquel post surgió luego de un evento donde escuché a varios de aquellos primeros bloggers quejarse por la irrupción de los nuevos famosos que coparon la red y acapararon la atención de los medios.

En su momento me pareció algo absurda la postura de los viejos usuarios. Mi idea era que había lugar para todos. Hace poco, un amigo ignoto en las lides de la blogósfera e Internet pero azorado por ciertas cosas que lee en la red, me preguntó justamente lo mismo. “¿En este “mundillo” hay lugar para todos?”. Mi respuesta quiso ser certera y rápida nuevamente. Dije, sí.

Sin embargo, últimamente se dieron varias circunstancias que me hicieron repensar esta idea.

Debilidades de la Web 2.0
Una de ellas, y enorme a mi criterio, es la viralidad de contenidos, ideas o “cosas” con poco o sin ningún sentido (sí, sí, cada uno fija el criterio que más le gusta. No seré yo quien diga qué es bueno y qué no, como si fuera una absoluta verdad. Aunque desde acá, mi blog, puedo hacerlo con total libertad). La información corre como pólvora y ya nadie puede controlar nada, aún si esos datos no son certeros. Y no estoy hablando de control, sino de sentido común.

Pero además, la denominada Web 2.0, especialmente representada por los blogs y ciertas herramientas de tipo social (Twitter, Facebook, etc.) son especiales para que proliferen, de manera exacerbada, algunas de las características que menos tolero de las personas: el narcisismo y el egocentrismo.

¿Acaso está picando algo así como el bicho “egoweb”, cuyo virus no enferma precisamente a la máquina, sino a los propios usuarios inflados por alabanzas absurdas?. Algunos creen ( y les hacen creer) que por tener determinada cantidad de lectores, seguidores y observadores son un fenómeno.
Ojo, que una vez infectado el virus, hace que el usuario se hinche como un pez globo y empiece a destruir lo bueno o interesante que hizo hasta ese momento. También corre el riesgo de pincharse y que el globo salga escupido por los aires.

¿Qué hace falta para convertirse en un fenómeno de y en Internet?
Hablo tanto de personas como de productos, porque creo que la pregunta cabe para ambos casos. ¿Es necesario hacer o crear un buen producto? ¿Tener una explosión de visitas a nuestro sitio? ¿Generar buenos contenidos o, por ejemplo, con sexo basta? ¿O quizás, sólo sea necesaria una buena campaña de marketing viral para que cientos de personas decidan “comprar”?. No lo sé, es posible que sea una combinación de todas estas cosas, o ninguna al mismo tiempo y el fenómeno sea algo incomprensible.
Lo que sí creo cierto, es que sostener la atención de las personas y generar credibilidad demanda mucho esfuerzo, trabajo y honestidad con lo que uno hace. Acá en la Web, también. Sino corrés el riesgo de convertirte en un “eventero” pero de la red. Como esos, que los periodistas conocemos bien, y van a las conferencias de prensa o a los eventos de las marcas, sólo para figurar.

El comportamiento de los medios
En este punto me gustaría detenerme. Hasta hace poco, los medios de comunicación proponían dos modelos de atención hacia la blogosfera. El primero fue la indiferencia total. El segundo, no mejor, fue robar de los blogs información sin precisar fuente ni citar referencia. Es cierto, que poco a poco y sólo algunos, fueron acostumbrándose a mencionar la procedencia de la información que publicaban como propia.
Pero ocurre que ahora, algunos cruzaron la vereda y publican cualquier cosa.
Insisto, no se trata de un caso puntual, pero me pregunto y les pregunto a los colegas de Télam.

¿Cómo es posible que la Agencia del Estado Nacional publique una nota como esta? Ya sé también, que hace rato, Telam no funciona como debería hacerlo un organismo encargado de informar al país y al exterior sobre los hechos relevantes de la Argentina, pero ¿qué criterio utilizó para difundir esta nota? ¿noticiabilidad? ¿sumó interés para la población? ¿inmediatéz? ¿o solamente curiosidad? Según mi visión esta nota no reviste ninguno de los criterios básicos de publicación de una noticia periodística.

En fin, a veces, la misma red, la que nos nutre de cosas nuevas, de miradas diferentes, la que nos aporta un cúmulo de infinita información, aburre.
Y aburre con cosas ya conocidas, con modelos ya probados. Es cierto, hago mi mea culpa y todos los que somos parte de la red, somos parte de esto.
No se asombren si en breve (¿o ya hay alguno y no lo conozco? sino, ahí va la idea…) alguien publique un blog con chismes de la huevósfera. Sólo falta esto.

Pese a todo esto, mantengo la misma conclusión del inicio del post: Internet tiene (¿por ahora?) espacio y lugar para todos aquellos que quieran decir algo y también hay lugar para todo tipo de contenidos. Eso sí, atájense y sepan filtrar lo que no les sirve.